Mario Fortino Alfonso Moreno Reyes, es el nombre completo de quien es mundialmente famoso como ‘Cantinflas’,  nació en Ciudad de México tal día como hoy, 12 de agosto, de hace 107 años, es decir en 1911.

Fue el sexto de los catorce hijos del matrimonio del cartero Pedro Moreno Esquivel y María de la Soledad Reyes Guízar, que formaban una familia muy humilde, de los catorce hijos sólo ocho sobrevivieron al parto.

Aunque en su familia era sencilla, los padres de Mario lo inscribieron en una buena escuela, aunque él siempre estuvo más interesado en seguir los pasos de los actores callejeros y, a medida que creció, intentó imitarlos.

A los 15 años, sus padres lo enviaron a una escuela agrícola del gobierno, pero tras permanecer allí nueve meses huyó a la costa del Pacífico, donde se unió a las carpas ambulantes y comenzó su carrera como actor.

Dentro de su trayectoria trabajó como ayudante de zapatero y  limpiabotas, cartero, químico, taxista, empleado de billar, boxeador y hasta torero.

Incluso se alistó en el ejército mexicano como soldado de infantería con estudios de mecanografía, pero cuatro meses después su padre envió una carta al ejército en la que solicitaba la baja de su hijo porque tenía 16 años y no 21 como él decía.

Desde aquellas épocas Mario ya se presentaba en el circuito de carpas de la Ciudad de México y se turnaba entre las carpas Ofelia, Sotelo de Azcapotzalco y, finalmente, la carpa Valentina, donde conoció a la que sería su esposa, Valentina Ivanova Zuvareff.

Al principio intentó imitar a Al Jolson, un cantante y cómico de origen lituano, pintándose la cara de negro, pero después formó su propio personaje inspirándose en los habitantes de los barrios pobres, con pantalones holgados, una cuerda como cinturón y su muy particular bigote.

En sus comienzos bailaba, realizaba acrobacias y diversas actividades hasta que un día tuvo que hablar para reemplazar a un personaje.

En cuanto salió al escenario se puso tan nervioso que olvidó todo lo que tenía que decir, pero continuó su discurso, sabía que tenía que continuar hablando y siguió haciéndolo rápidamente, de forma atropellada y diciendo lo primero que le venía a la mente.

La gente tomó esto como algo gracioso y comenzó a reír, cuanto más se reían, más continuaba hablando sin sentido.

Existen varias teorías sobre el nacimiento de Cantinflas: una dice que lo creó él mismo para no ser descubierto por sus padres, y otra que fue el público, al gritarle “¡Cuánto inflas!” refiriéndose a sus diálogos absurdos.

En 1930 Cantinflas ya era una estrella de las carpas, pero fue en 1940 se consagró como ídolo indiscutible con la película “Ahí está el detalle”.

La influencia que tuvo después le llevó a ser un actor homenajeado en Hollywood y un referente internacional de la comedia.

Sus actuaciones eran, fruto de la espontaneidad y de la agilidad; las situaciones más disparatadas y extraordinarias.

Por Paola Sánchez Castro

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