El acoso laboral es una pesadilla que no discrimina a nadie y va en aumento. Para evitar caer en el juego, hay que saber qué es, cómo detectarlo y de qué manera ponerle un alto.

Una mañana mientras conducía rumbo a su trabajo en la policía montada de Canadá, la oficial Sherry Benson frenó su auto en seco. Un tedioso pensamiento la había sacudido: “Un día más en esa oficina y moriré”. Luego de 20 años de acoso laboral, había llegado al límite.

Un apodo relacionado con sus dientes había sido el comienzo. Con el tiempo su negativa a encubrir a un superior en un acto indebido selló su destino. Las burlas y humillaciones, los señalamientos y maltrato por parte de sus jefes y compañeros, se convirtieron en algo cotidiano.

Lo había intentado todo para terminar con la situación, sin éxito. Ahora sólo quería dejar de sentir dolor. Y para ello, estaba dispuesta incluso a quitarse la vida.

 

Radiografía del problema

¿QUÉ ES?

Un ataque injusto, degradante y ofensivo realizado de manera sistemática y reiterada por un superior o grupo de colegas.

¿CÓMO SE MANIFIESTA?

Agresión, presiones, amenazas, humillación, sabotaje, descalificación, burlas, discriminación, aislamiento, desacreditación, sobrecarga.

CONSECUENCIAS

Miedo, ansiedad, depresión o irritabilidad. Insomnio, gastritis, fatiga, dolores de cabeza y resfriados. Afectación en todas las áreas.

 

¡Atacados!

Casos extremos como el relatado no son inusuales. El mobbing o acoso laboral es una patología social que la Organización Internacional del Trabajo está urgiendo atender, tanto por el daño que causa como por la rapidez con la que crece.

Uno de cada 10 trabajadores en el mundo lo padece y 10% llega a considerar el suicidio como única salida. Aunque hombres y mujeres son susceptibles a sufrirlo, en la cultura latina la inclusión femenina en el mercado laboral nos ha convertido en blancos recurrentes.

En 1990 el psicólogo Heinz Leymann descubrió que el bullying en el trabajo tenía vida propia. Llamó mobbing, o terror psicológico en el ámbito laboral, al “ataque hostil y sin ética hecho por un superior o un grupo, con consecuencias devastadoras para la víctima”.

 

Vigilar de cerca

Ana L. entraba temblando al despacho de su jefa cada vez que la llamaba; Renata G. llegó a sentirse miserable por cómo la trataban sus colegas; Carolina D. acabó con depresión clínica, derivada de los rumores calumniosos de los que era blanco. Ninguna supo cómo había llegado hasta ahí.

Lo que ocurre, explica Marie France Hirigoyen, autora de El acoso moral en el trabajo (Paidós), es que las víctimas no saben que lo son hasta que el problema es mayúsculo. Parte del fenómeno es que lo que empieza como algo sin importancia crece como bola de nieve. Por ello resulta imperativo mirar con lupa el tipo de relaciones que se establecen en los centros laborales.

“Documentarse al respecto y tomar acción es la mejor manera de poner un alto”, afirma la exoficial Benson quien, luego de tocar fondo, decidió que ya no lo toleraría más. Ahora, se ha convertido en una de las voces más importantes en la lucha. “El mobbing puede llegar a ser como una muerte lenta y dolorosa que nadie merecería padecer”.

Si la violencia silenciosa en tu oficina parece quitarte las ganas no sólo de trabajar sino incluso de vivir, es tiempo de poner un alto y pedir ayuda.

 

5 acciones para enfrentarlo

1. Define si estás siendo víctima

Si tienes dudas, responde este test: www.mobbing.nu/preguntas.htm

2. Reúne pruebas

Correos, grabaciones, testigos. Anota las fechas y los hechos. Acumula evidencia.

3. Busca apoyo emocional

Una asesoría psicológica te permitirá mantenerte fuerte y con objetividad.

4. Ubica los protocolos de tu empresa

Averigua qué acciones puedes tomar dentro de tu lugar de trabajo y utilízalas.

5. Toma acción legal

El mobbing ya es un delito en la mayoría de los países. Consulta con un abogado.

 

por;vanidades.

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