Soy una de esas mujeres que no tiene muchas amigas y que prefiere pasar su tiempo rodeada de hombres.

Seguramente no soy la única (probablemente a ti también te ha pasado); pero para nuestra propia tranquilidad (la tuya y la mía), temo decirte que no eres la culpable de que otras chicas no te soporten. Todo recae en el Síndrome de la abeja reina.

Este término fue acuñado en los setentas, gracias a un estudio realizado por la Universidad de Michigan que asegura que las mujeres que alcanzan el éxito en entornos dominados por hombres, son mucho más propensas a ponerle el pie a otras mujeres que también quieren ascender.

¿Cuántas de nosotras no hemos sido víctimas de una “abeja reina”?

Recuerdo que, en un trabajo anterior, una chica me pidió no “arreglarme” tanto para ir a la oficina porque, “no tenía necesidad de impresionar a nadie”.

También recuerdo a otra colega que se encargó de crearme mala reputación, acusándome de mujer “fácil” e inmoral solo porque su exnovio era mi mejor amigo en ese momento.

Mi propia exjefa reprochó y cuestionó mis preferencias políticas, cortando así cualquier posibilidad de ascenso en ese empleo.

Tuve que luchar contra estereotipos tan machistas como que mis artículos que trataban sobre política no eran de interés para nadie, “porque a las mujeres sólo les importa saber de moda y belleza”.

Pero sé que no he sido la única víctima de la “abeja reina”.

¿Cuántas de ustedes también han padecido esto?

¿A cuántas de ustedes no se les ha excluido de un grupo simplemente porque aún hay mujeres que creen que debemos competir unas con otras?

¿Cuántas de ustedes no han padecido en carne viva los reproches y rumores sobre su ascenso laboral? (Con planteamientos tan machistas como que: “Seguro se acostó con el jefe para tener el puesto que tiene”).

De acuerdo con una encuesta de Employment Law Alliance, 45% de las mujeres participantes, aseguraron que alguna vez han sido intimidadas en la oficina. 40% de ellas admitió que la intimidación provino de una mujer. 

Creo que, además de abogar por la igualdad y equidad entre géneros, también debemos alzar la voz contra todas esas “abejas reinas” que se niegan a compartir los espacios ganados.

Las mujeres también podemos echarnos la mano y crear equipos fuertes. ¡No seamos parte de ese círculo!

Por;actitud

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