La gente exitosa no lo logra sentada en su sillón esperando a que le lleguen cosas buenas. Para que las cosas te salgan bien, tienes que ser activa, organizada y meterle mucho mucho esfuerzo a todo lo que haces. Los hábitos toman tiempo, pero vas a ver que poco a poco esto se te va a ir haciendo tan fácil como quedarte en el sillón viendo una película. Que no te gane la flojera, integra esto en tu rutina diaria:

Muévete: Aunque sean 20 minutos, es más probable que hagas ejercicio  y te comprometas contigo misma si lo haces en la mañana. Aprovecha esta hora del día que es cuando menos interrupciones hay. Comienza tu día con productividad y endorfinas.

Medita: No tienes que ser profesional. Con que te sientes un rato en silencio y siendo consciente de tu respiración, es suficiente. Inhala durante cuatro cuentas y exhala durante otras cuatro. Deja que tu mente se estabilice y saca todas las preocupaciones que puedas tener del día. Reinicia tu mente y dale espacio para pensamientos y creatividad.

Come y toma algo: Un cuerpo nutrido e hidratado funciona mejor. Asegúrate de hacerlo en la primera hora de tu día. Vas a estar menos estresada, menos tensa y más enfocada. Trata de tomarte tres vasos de agua antes de que salgas de tu casa y desayuna algo rico en proteína para que tengas fuerza hasta la hora de la comida.

Sé positiva: Empezar el día con positividad te va a ayudar a alcanzar tus metas. También piensa en las cosas por las cuales estás agradecida. Una mente más abierta va a hacer que te satisfagan cosas más pequeñas.

Haz estrategias: Cuando tienes claro lo que quieres lograr en el día, puedes hacer un plan de cómo lo vas a realizar, y así es más fácil lograrlo. Considera lo que tienes que hacer y lo que quieres hacer y los medios para conseguirlo.

Haz lo más difícil primero: Puede ser muy fácil querer hacer las miles de cosas chiquitas que tenemos que hacer antes e irnos con las cosas más difíciles y que realmente importan. Te vas sentir mucho mejor cuando logres quitarte de encima la tarea más grande.

Crea un ritual: Es muy relajante tener una rutina mañanera y saber que esperar. Ya sea pasear al perro, estirarte, leer el periódico con una taza de té… Levantarte de la cama va a ser mucho más fácil sabiendo que tienes algo agradable por delante. También puedes intentar incluir algo creativo a tu rutina como dibujar o escuchar música.

Despiértate una hora antes: El mayor obstáculo a una mañana productiva es tratar de dormir más de lo que debes, y dejar solamente el tiempo justo que necesitas para estar lista. Esto no te va a ayudar a estar relajada, al contrario. Planea tu mañana y levántate en cuanto suene tu alarma aunque sea una hora antes. Pero duérmete más temprano, ya que la calidad de tu sueño afecta mucho tu día.

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