¿Eres una mamá gritona? Aunque no lo creas, esta forma de educar a tu hijo tiene consecuencias no tan buenas.

Castigar, especialmente en lo que se refiere a los castigos físicos, se ha convertido en una de las grandes prohibiciones de nuestra época. Cada vez son más los especialistas que investigan, hablan o escriben acerca del daño que conlleva castigar, y más los padres que se cuestionan si deben seguir castigando a sus hijos.

Pero a medida que esto sucede, hay una mayor cantidad de padres que recurren a los gritos como una forma de disciplina. Y claro, la polémica no se ha hecho esperar: ¿gritarle a los niños es tan malo como golpearlos?

Pues bien; muchos opinan que sí.

En realidad, si lo analizamos, gritar es una forma de castigar. Muchas veces recurrimos a los gritos como una forma de lograr que los niños hagan lo que nosotros queremos, cuando todo lo demás ha fracasado. En esos momentos olvidamos que el verdadero objetivo de la disciplina no es controlar, sino guiar a nuestros hijos, favoreciendo el aprendizaje y el desarrollo de habilidades sociales; es ayudar a que el niño aprenda las reglas que le permitan la convivencia en sociedad, sin perder su originalidad y sin tener que romperle el espíritu para lograrlo. Forzar a un niño a obedecer nada tiene que ver con eso.

Creditos;bbmundo.

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