La tristeza navideña es un derecho personal que debes darte por estas buenas razones.

La Navidad se convierte cada año en ese contexto temporal marcado por los sentimientos contradictorios. Algunas personas son inmensamente felices durante este tiempo, sin embargo, también es saludable rendir tributo a la melancolía de la añoranza. ¿Cuáles son los beneficios de esta tristeza?

La tristeza es un sentimiento natural

Nos olvidamos de que la alegría no es una obligación, de hecho, cuando se convierte en una obligación moral, deja de ser un sentimiento libre. La tristeza es un sentimiento lógico. Por esta razón, si la Navidad hace que brote en ti esta melancolía, no la reprimas. Siéntela de un modo natural. No te recrees en ella pero acéptala como una parte de tu estado actual.

Recuerdo de tiempos pasados

Es cierto que no debemos vivir mirando al ayer de un modo crónico, sin embargo, tampoco es sabio dar la espalda al pasado. Por medio de la nostalgia navideña podemos recordar la magia de las vacaciones de la infancia. Generalmente, las personas recuerdan la ilusión de los Reyes Magos de la niñez como un periodo mágico.

Tienes derecho a echar de menos

Vivir significa aprender a despedirse, es cierto. Sin embargo, que nadie te robe el derecho a echar de menos a aquellas personas importantes para ti. Personas que marcaron una etapa de tu historia vital y que, tristemente, ya no están contigo. Es natural que al sentarte en la mesa te gustaría que estuviesen. Es natural que esa ausencia esté muy presente en un periodo del año en el que recibes constantes estímulos que te recuerdan la magia de la Navidad y los reencuentros en los aeropuertos.

La tristeza no se llena con consumo material

Y sin embargo, el consumo parece ser la razón de ser de estas fiestas. El consumo parece marcar la pauta en el ánimo de tantas personas que compran muchos regalos y gastan por encima de su presupuesto para celebrar la Navidad por todo lo alto, como si esto significase tapar cualquier posible sombra de vacío interior o de carencia afectiva. Lo cierto es que cuanto más te esfuerces en tapar la tristeza con productos materiales, más lejos estarás de conseguirlo.

Tú eres el mismo aunque sea Navidad

Si no estás pasando por una buena racha en este momento, si en el mes de noviembre ya estabas un tanto apático, entonces, es natural que de un modo prácticamente inevitable te sientas de un modo similar en Navidad. Tú sigues siendo la misma persona, por mucho que el entorno te haga sentir que estás en una especie de película de cuento perfecto. Cada Navidad es diferente y también tienes derecho a vivir navidades tristes, así como en otro momento te sentiste plenamente feliz.

No confundas el derecho de sentirte triste en Navidad con la actitud dramática de la autocompasión constante sino la naturalidad de ese latir del ánimo que es opuesto a la alegría pero que, precisamente, adquiere mayor significado por su contrario.

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