Los seres humanos no son los únicos que comparten lazos de amor y afecto de por vida con un compañero. Si bien los detalles pueden variar según la especie animal, solo un pequeño porcentaje de mamíferos son monógamos. Existen varias especies –– desde peces hasta aves –– que se aparean, pasan toda la vida juntos y crían a sus descendientes como pareja. Uno de los mejores ejemplos son los caballitos de mar.

Los caballitos de mar o hipocampos, constituyen un grupo de peces marinos pertenecientes a la familia Syngnathidae. Su etimología procede de la combinación de los dos términos en griego clásico ίππος (hippos, que significa “caballo”) y kampos (“monstruo de mar”).

CABALLITOS DE MAR Y EL BAILE DEL CORTEJO

Son animales que en el aspecto reproductivo mantienen una relación monógama muy estrecha, llena de un contacto físico. Estos animales participan en una exhibición muy peculiar de espectacular de cortejo.

El macho puede pasar días cortejando a su verdadero amor. En preparación para su ritualde apareamiento, las parejas de caballitos de mar bailan juntas cada mañana. Se mueven al mismo ritmo mientras se sostienen de la cola del otro. A menudo cambian de color mientras bailan.

Su baile sincronizado puede durar hasta 8 horas diarias y según científicos sirve para que la pareja ensaye la fase posterior a la concepción, es decir la llegada de sus hijos.

Los caballitos machos pueden ser los papás más dedicados en el reino animal, porque ellos son los que quedan embarazados. El baile de cortejo de ocho horas termina cuando la hembra deposita sus huevos en la bolsa de cría del macho. Los huevos se fertilizan en la bolsa, donde se desarrollarán durante 10 a 25 días, dependiendo de la especie.

También pueden cambiar de color durante su ritual, variando entre tonos más claros y más oscuros. La única defensa que los caballitos poseen contra sus depredadores es el camuflaje.

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