Te amo con todo mi corazón o te amo con todo mi cerebro. Te amaré por siempre o quizá sólo por unos cuantos años o meses.

El amor en sentimientos o el amor en neurotransmisores.

Varios son los neurocientíficos que han estudiado el amor y el enamoramiento en los seres humanos más allá de una forma de expresión.

El imaginario dicta que el corazón es el encargado de enamorar a las personas. Lo real es que el amor está en el cerebro, lugar donde surgen las emociones placenteras que dan felicidad y euforia.

De hecho, cuando una persona se enamora trabajan hasta 12 áreas del cerebro para liberar sustancias químicas.

Así que los científicos aseguran que la fase del enamoramiento es equiparable con la adicción hacia cualquier otra sustancia estimulante.

Enamorarse provoca una sensación de euforia parecida a la vinculada al consumo de cocaína, pero también afecta a las áreas intelectuales del cerebro.

Y desde el punto de vista neurobiológico, todos los seres humanos estamos hechos para enamorarnos siete veces en promedio durante toda la vida, sin embargo, este estado dura tres años.

En ese sentido, estudios de la Universidad de Oxford señalan que el 87% de las personas que llega a nuestra vida se retirará en menos de cinco años.

En entrevista con Paola Rojas, el neurocientífico y experto en comportamiento humano, Eduardo Calixto, habló sobre el proceso que ocurre en el cerebro cuando nos enamoramos.

“Liberamos un neurotransmisor que nos quita la lógica y la congruencia, y entonces cambiamos los filtros, aceptamos, decimos cosas y en nuestra vida prácticamente va sucediendo un elemento que creemos que estamos siendo lógicos cuando en realidad nos estamos justificando”.

El experto señaló que “si por las mismas razones” se escogiera a la misma persona después de tres o cuatro años, cuando ha pasado el enamoramiento, “nos damos cuenta que esas mismas razones son por las cuales podemos escoger a otra pareja o incluso compararla”.

En el enamoramiento, dijo, “le proyectamos tantas cosas (a la pareja) que no tiene”.

“Somos una especie que hacemos esto tentativamente, en promedio, cada tres o cuatro años. (…) Cuando nos enamoramos se libera dopamina, y cuando nos abrazan liberamos oxitocina y nos dan besos nos estamos liberando oxitocina y cuando tenemos regocijo liberamos endorfina. (…) Este es el proceso maravilloso del amor”.

Ante este análisis, el experto habló sobre la relación enamoramiento – toma de decisiones.

“Así como enojado no puedes tomar una decisión, así como triste no te puedes ir o no puedes tomar un evento como personal, en estos tres o cuatro años son de las peores decisiones que vamos a tomar y que después nos podemos arrepentir porque decimos sí a todo”.

“Yo sugeriría que después de tres o cuatro años de estar con la pareja se decida si se casa. (…) En ese contexto decir ‘¿Sabes qué? Ahora te acepto con todos estos defectos, pero realmente quiero estar contigo, quiero envejecer a tu lado’ y ese es un amor maduro”, agregó Eduardo Calixto.

 

 

Con información de Noticieros Televisa
Categories: Tendencias